Este fin de año quiero despedirlo con un poco de música, música antifascista y antixenófoba. Contra el fundamentalismo cultural como nueva retórica de exclusión.
Pau Llonch y sus talleres de hip-hop y rap en Sabadell muestran el camino que la música puede ayudar a conscienciar y a transmitir mensajes. Alegre y combativo.
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