viernes, 6 de febrero de 2015

Haciendome cenizas, ¿seré un ave fénix y resucitaré de ellas?



Este post que espero que sea el último con letra escrita, o de los últimos, no sé cómo empezarlo, tengo tantas cosas por soltar, por decir, pero como sabéis algunos que me seguíais antes en mis otros blogs, me da pereza escribir. Tampoco me puse un plazo fijo de entrega, sólo dije que iría subiendo material, cosas varias.

Dicen que lo último que se ha de perder es la esperanza y el sentido del humor. Supongo que aún tengo por lo que estoy aguantando. El día que empiece a cambiarme la suerte y las cosas me sonrían, si lo hacen, no me lo creeré. Supongo que lo que me mantiene aún luchando son los pequeños recuerdos de situaciones puntuales de felicidad, son pocas, pero las valoro mucho. El resto de situaciones, o son indiferentes o son negativas, algunas de ellas muy negativas. Esto me ha hecho madurar y coger responsabilidades pronto, creo a veces que demasiado pronto, y no he podido disfrutar todo lo que me hubiera gustado.

Tenía pensado hacer de este blog un espacio participativo, pero nadie participa, excepto yo. Supongo que es la tónica de siempre, tirar siempre del carro, insistir, porque la gente sólo me quiere por interés, sólo muy pocos han estado en el sitio, un tiempo, y luego desaparecen. Siempre dando todo por los demás, sin pensar en mi, y cuando lo hago, me encuentro en medio de un desierto, o de un inmenso mar, sin nadie a mi alrededor. El día que alguien me diga, porque le sale, quiero que seamos amigos, o te apetece quedar, y lo digan de corazón y quieran de verdad, supongo que tampoco me lo creeré.

Me subo por las paredes, estoy harto de salir siempre solo a caminar o pasear escuchando música, a salir corriendo para que me lloren en el hombro, a salir solo un rato cada muchos meses a tomar algo un rato a charlar (si fuera cada pocas semanas o días me callaría), harto de ayudar a los demás y sólo recibir un gracias y si te he visto no me acuerdo, harto de que me digan que quieren ser mis amigos y sólo se limite a whatsappear, harto de tantas cosas…

Tengo varios temas para tratar en este blog, y algunos son demasiado potentes para mí. Desde el blanqueo de dinero del narcotráfico que sirve para financiar a políticos y partidos políticos, cajas b incluidas, y luego que se les juzgan por tema derivados del origen, provocando una corrupción del sistema político y social impresionantes, con intereses empresariales incluidos. También como la corrupción política puede ser vista desde el punto de vista municipal. De cómo está podrido el sistema laboral español. De proyectos e ilusiones que no puedo saber si se harán realidad.

Cosas que me motivaban me están dejando de motivar, aburro cosas que me gustan por el simple hecho de no poderlas compartir, me harta tanta hipocresía que me rodea, tanto interés, tanto cinismo en la gente. Y a pesar de todo, no pienso cambiar, no quiero cambiar, sólo quiero ser feliz, y poder compartir esa felicidad con alguien a mi lado, compartir momentos, conversaciones, vivencias, sentir ese calor humano, esa confianza. Sentir que mi corazón late y alguien más lo está escuchando latir. Siempre he estado en los momentos malos de mi gente, ayudándoles a levantarse, a cubrirlos, a dar la cara por ellos, pero por mi nadie lo ha hecho, sólo palabras de lejos, que luego no se han transformado en hechos.

Llevo meses sin escribir poesía, tengo mucho por escribir y transmitir, pero no puedo, no tengo esa chispa que necesito. Tengo tanto que dar y no puedo, porque no me dejan y/o no quieren. Quiero que apuesten por mí. Pueden parecer palabras de tristeza, de rabia, de pesimismo. Pero son palabras de esperanza, de ilusión, de decepción, frustración, pero sobretodo de optimismo, porque este camino que recorre aún tiene muchas paradas y mucho por recorrer.